La potencia del cerebro humano

No existe ordenador con una capacidad de procesamiento como el cerebro humano, y con la suficiente potencia como poder manejar la información de forma óptima. La capacidad de almacenamiento de un sistema computacional, ya ha superado con creces hoy en día nuestro “disco duro”. Pero nuestro cerebro sigue siendo un componente muy complejo y potente.

Algo que para nosotros es tan trivial como nuestra capacidad de observación, o lo que es lo mismo el procesamiento de las imágenes que recibimos mediante nuestro sentido de la vista, y el análisis posterior, es algo que ningún sistema distribuido, supercomputadora u ordenador puede emular hoy  en día. A día de hoy no existe sistema capaz de llegar ni al 10% de la capacidad de nuestro cerebro, lo cual lo sitúa en el mejor implante cyberpunk que podríamos tener.

El cerebro es un órgano que como todos sabemos está compuesto por materias orgánicas, y su análisis está obviamente basado a las ciencias médicas y la biología. Las neuronas y sus conexiones trabajan con impulsos eléctricos y es inevitable no pensar en él y acordarse de un circuito electrónico, y en tal caso, de puertas lógicas, aritméticas y ceros y unos.

Es por esto que ingenieros informáticos, matemáticos y expertos de diferentes especialidades piensen y trabajen acertadamente en la construcción de cerebros electrónicos. ¿Podrían entonces un conjunto de algoritmos y hardware crear un cerebro electrónico?

Las neuronas forman redes interconectadas dentro de nuestro cerebro con un volumen y peso reducidos, además consumen poco más de 10 vatios de energía con billones de conexiones y células nerviosas, y tres kilómetros de “cableado” aproximadamente.

Con estas especificaciones y niveles de rendimiento y consumo, es imposible hoy en día crear un ordenador de semejante potencia y tan óptimo. Un cerebro de silicio podría consumir tanta energía como alimentar a una ciudad, y el sistema de refrigeración necesario tendría que ser polar, ya que con tanta potencia podría incluso hasta derretirse.

¿Cómo puede entonces el cerebro funcionar como funciona? He ahí la cuestión…

 

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